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Ciencia y Salud

Música y salud en el sistema educativo

by Clara Galliano18 Febrero, 2016

El rol del profesor de música  hospitalario y domiciliario se desarrolla en el contexto de la enfermedad, por lo que abordar  desde  la pedagogía implica desanudar la enfermedad del primer plano, para que vuelva a emerger el niño como sujeto de derecho.

Para lograrlo, el docente comienza por construir un vínculo muy fuerte con cada alumno, construcción que lleva  tiempo, por medio de una enseñanza individualizada, una escucha atenta del niño y su familia para organizar según sus potencialidades los objetivos, contenidos, actividades y recursos más adecuados para cada caso. Cada niño está atravesando una situación de enfermedad distinta y esto requiere distintas metodologías.

La música como terapia infantil y ayuda a la inclusión Clic para tuitear

En este contexto, es muy importante  a la hora de  trabajar con un niño hospitalizado, nutrirse de técnicas  relacionadas con la creatividad y la búsqueda de intereses propios que lo motiven.

Para que un niño halle algo, en principio deberá estar situado en un lugar que lo habilite al encuentro. Como plantea Rodolfo Kusch: la experiencia primordial es la de estar siendo, donde el presente continuo indica el lugar de quién está alojado, para que vuelva a inventar lo que recibe de allí conforme a la paradoja de la creatividad.

Partimos de la premisa avalada por diferentes estudios sobre la eficacia de  hacer música en un hospital,  considerando que  ayuda a sobrellevar los efectos subjetivos de la internación.

niño-música-hospital

La hospitalización, añade al problema “físico” de un niño o adolescente, un estado de ansiedad generalizado, el desconcierto ante la nueva situación y la carga de angustia propia de la puesta en peligro de su integridad, lo que requiere desde lo pedagógico, una intervención diferenciada y complementaria a la puramente asistencial.

La presencia del profesor de música en lo anómalo de la enfermedad,  incluido en el desarrollo del proceso de enseñanza aprendizaje genera por añadidura, otros efectos en el campo subjetivo del niño y del adolescente, en tanto:

  • Reduce el síndrome hospitalario a través de la continuidad de las actividades escolares, que por otra parte le permite sentirse incluido en el sistema educativo.
  • Alienta la expresión de sentimientos, temores, ansiedades y expectativas.
  • Logra que el alumno sienta que recupera parte de su mundo, de su vida cotidiana, y en ello, recupera parte de sí mismo.
  • Construye nuevos vínculos con sus padres (que atraviesan una situación similar), con los docentes y con la institución-escuela. Inviste un nuevo escenario diferente al que tenía pero que es transitoriamente, el posible.

La música, como todo arte, promueve la expresión, comunicación y socialización. En este caso, los materiales son  los sonidos, los instrumentos, la voz, etc., que unidos a la calidez que pone el docente adecuando su saber a las necesidades de compartir los saberes previos de ese niño, forma la experiencia musical  en este presente especial.

Tener en cuenta la realidad hospitalaria, es pensar en un niño proveniente de diferentes contextos socio culturales, distintos países, historias de vida, donde la diversidad es el denominador común.  Niños portadores de  un importante bagaje sonoro propio el cual será eje primordial a la hora de vincularnos desde  un lugar  de identidad y respeto.

La importancia de la música para los niños hospitalizados Clic para tuitear

La experiencia de hacer música en este espacio es de vital importancia ya que amplias investigaciones dan cuenta del poder de la misma como facilitadora de desarrollos resilientes en un sujeto.

Los eventos disruptivos, como una internación, generan una vivencia traumática, la cual puede crear una condición asociada a la vulnerabilidad.

“…desarrollo resiliente frente a la adversidad consiste en una metamorfosis subjetiva, producto de la activación de un potencial que sirve para la creación de condiciones psíquicas nuevas, que transforman el efecto traumático con la imprescindible existencia de vínculos intersubjetivos.” (Zukerfeld y Zonis Zukerfeld, 2006).

Compartir espacios musicales significa un momento de alegría, de placer, de participación, de decisión, de juego, que fortalece y ayuda a sobrellevar el dolor, la preocupación, el aislamiento y separación de vínculos significativos. También genera inquietudes artísticas que continuará desarrollando fuera del espacio hospitalario cuando su tratamiento concluya. La importancia de haberse sentido incluidos, acompañados, respetados y queridos aparece y va más allá de cualquier aprendizaje musical que pudieron haber incorporado.

Clara Galliano
Soy profesora de Música y Musicoterapeuta de Bs As Argentina. Egresada de la Universidad de Bs AS. Y del Conservatorio de Música. Actualmente coordino grupos de Musicoerapia en discapacidad y trastornos emocionales. Trabajo como parte del equiupoi docente en el pos titulo de enseñanza de la música en Ed Especial.Soy docente en escuelas Hospitalarias y Domiciliarias desde 2000 y hasta el año pasado., docente en la carrera de Musicoterapia en la UBA.Escribo artículos relacionados con la música y la salud

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