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La apasionante historia de los instrumentos Stradivarius

by SocialMusik13 Junio, 2016

Los instrumentos Stradivarius están considerados algunos de los más precisos y exclusivos de la historia de la música, siendo objeto muchas veces de auténticas leyendas.

Antonio Stradivari, el genio de Cremona

Poco o nada hacía presagiar que el hijo de una familia relativamente humilde del norte de Italia en el s. XVII pudiera tener un gran porvenir en el elitista mundo de la música. Antonio Stradivari nació en la pequeña ciudad lombarda de Cremona en 1644, justo en los compases finales de la mayor contienda bélica que Europa había conocido hasta la fecha, la Guerra de los Treinta Años. La Lombardía era además un territorio en disputa entre las grandes potencias, Francia y España.

Los esfuerzos de la familia Stradivari por salir adelante se tradujeron en que el joven Antonio entrara como aprendiz en el taller de un reputado luthier o artesano de los instrumentos de cuerda, Niccolò Amati. Sería este quien apreciara la extraordinaria capacidad de su aprendiz para la reparación y fabricación de violines, aportando incluso sus propias innovaciones respecto a los trabajos de Amati. Así, tras pasar por otros talleres, en 1680 Stradivari abrió su propio negocio en Cremona.

El apogeo de la música barroca permitió al luthier italiano contar con recurrentes encargos por parte de grandes intérpretes del violín (como Giovanni Battista Viotti). En cada una de estas piezas aparecía siempre la inscripción Antonius Stradivarius Cremonensis anno… (Antonio Stradivarius, Cremona, año…). A resultas de esa leyenda, el nombre latinizado Stradivarius comenzaría a ganar una notable fama en la escena musical de finales del s. XVII y comienzos del XVIII.

Stradivari no cambió nunca la ubicación de su taller, en el que daría entrada a sus hijos Francesco y Omobono para que continuaran su trabajo. Cabe destacar que el luthier lombardo siguió trabajando hasta una edad muy avanzada, considerándose que el último violín en cuya fabricación participó el maestro salió del taller en 1736, cuando Stradivari contaba ya con 92 años. Un año más tarde, el inigualable artesano fallecía. Casi en el mismo momento, nacía el mito de Stradivarius.

Lo que quizá no sabes sobre los instrumentos Stradivarius Clic para tuitear

¿Qué hace especiales a estos instrumentos?

Las características de los instrumentos fabricados en vida de Stradivari (en tanto los producidos con posterioridad en su taller, aun siendo buenos, presentan un evidente declive) pueden resumirse en una estructura más estilizada y en un barniz especial que ha sido objeto de todo tipo de especulaciones. En realidad, el luthier entendió que el violín emitía sonidos más penetrantes y agradables al oído cuando eran más alargados.

No obstante, la mayoría de especialistas ha restado importancia a la estructura de los instrumentos y ha puesto el acento sobre las bondades de los materiales. De entrada, todavía no se conoce con precisión cómo pudo un artesano del s. XVII conseguir una madera tan densa. Se apunta a una posible incidencia climática en este fenómeno, propiciando que los árboles fueran más densos para soportar bajas temperaturas. Paralelamente, Stradivari dominaba notablemente el arte de envejecer la madera para conseguir la mejor sonoridad.

instrumento violin stradivarius

En cuanto al barniz utilizado, este ha sido durante siglos uno de los grandes misterios de la historia de la música. La ciencia había logrado desvelar la identidad de todos los componentes excepto uno, que finalmente se descubrió tras una intensa investigación en 2009. Sin embargo, cuando se tuvo identificadas a todas las sustancias no fue posible reeditar la calidad de los Stradivarius, por lo que el enigma sigue en pie.

Sea como sea, los instrumentos Stradivarius, en particular el violín, se caracterizan por un pronunciado ‘vibrato’, una gran potencia tímbrica y gran capacidad de adaptación a diferentes tipos de interpretación (en función del músico que lo toca). Como curiosidad, algunos estudios realizados con escáneres de tomología axial han descubierto grietas y orificios en los instrumentos que, fortuita o intencionadamente, contribuyen a su reconocible sonoridad.

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Mitos sobre los instrumentos Stradivarius

La historiad de Stradivari reúne todos los visos para desarrollar una extensa mitología en torno al artista y sus creaciones. Uno de los mitos más extendidos hasta hace relativamente poco era que la fórmula secreta del barniz incluía un potente insecticida que podía minar la salud de los intérpretes. Y como el instrumento ejercía una gran atracción por su calidad, los músicos se envenenaban sin saberlo. Desde luego, no hay base científica alguna para esta rocambolesca teoría.

El barniz vuelve a estar detrás de otra leyenda no corroborada por los investigadores. Y es que, al tratarse de una persona de fuertes convicciones religiosas, el maestro habría escondido la fórmula de su barniz entre las páginas de una Biblia. La historia no acaba aquí, porque esta versión asegura que alguien robó la fórmula y que esta era el resultado del conocimiento del maestro italiano del arte de la alquimia, extremo del que no se tiene constancia alguna.

La madera utilizada tampoco ha escapado a la rumorología. Si en la actualidad se acepta que la densidad de las hojas de madera puede explicarse por efectos climáticos puntuales, otras explicaciones apuntan a que el luthier tenía problemas económicos (toda una ironía habida cuenta de las cotizaciones actuales de los Stradivarius) y que tuvo que servirse de la madera de antiguas galeras abandonadas. Sin embargo, los hundimientos de barcos en la costa veneciana (la más próxima a Cremona) no eran tan habituales como para nutrir al artesano.

El valor de los instrumentos Stradivarius

Los instrumentos fabricados por Stradivari se cuentan hoy entre los más deseados por los coleccionistas. Se calcula que existen entre 500 y 600 Stradivarius originales pero las falsificaciones están a la orden del día. Sea como sea, en 2011 se pagaron 15,9 millones de dólares (unos 14 millones de euros) por un violín con la firma del genio. No se trata, en cualquier caso, de la referencia más valiosa, puesto que existen otros instrumentos que, en caso de ser vendidos superarían con creces dicha cifra.

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