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La revolución del monocordio

by SocialMusik12 Marzo, 2016

La teoría musical ha estado muchas veces asociada con la historia de la ciencia y las matemáticas. Uno de los ejemplos más notables es el de Pitágoras y el monocordio.

El monocordio, ¿matemática musical?

La historia de la música es casi tan antigua como la historia de la humanidad pero, al igual que ocurre con esta última, ha habido ciertas épocas en las que los progresos han sido más evidentes. En la Grecia Clásica, por ejemplo, se pulieron extraordinariamente determinados aspectos de la interpretación, composición y, en definitiva, comprensión de la teoría musical.

El monocordio es una de las muestras más importantes de este despegue teórico. Se trata de un instrumento que, como su propio nombre indica, cuenta con una única cuerda. Su función no es la de interpretar líneas melódicas propiamente dichas sino la de conseguir una mejor afinación con otros instrumentos. Por ello, en muchas ocasiones se ha referido al monocordio como una suerte de diapasón antiguo. No obstante, su papel como afinador no se popularizó hasta la Baja Edad Media. Antes de eso, Pitágoras le dio otro uso.

Matemáticas y música: caminos cruzados

El monocordio debió aparecer aproximadamente en el s. VIII a. C., según se desprende de documentos muy posteriores pero que remontan el origen de este instrumento a esa fecha. En el s. VI a. C., Pitágoras centraría su atención en las posibilidades de este instrumento para afinar y definir los intervalos musicales. De este modo, la aplicación de principios matemáticos iba a traducirse en un recurso muy útil para los intérpretes.

El matemático tomó el monocordio para medir la frecuencia de los sonidos. No le costó ver que la frecuencia de una nota musical era inversamente proporcional a la longitud de la cuerda que se percutía. Dicho de otra manera, ajustando la proporción de la cuerda que se tocaba, se podían obtener diferentes notas musicales y, lo que es más importante a efectos teóricos, se podían también medir los intérvalos. El eje central de la teoría era que los intervalos se definían por quintas perfectas o justas.

monocordi afinacion pitagorica

Las conclusiones pitagóricas se mantuvieron con plena vigencia durante la Edad Media, un periodo en el que la preponderancia de la música al unísono confería al monocordio una gran importancia. Y aunque parezca un procedimiento muy remoto, el trabajo de Pitágoras sigue afectándonos decisivamente en la actualidad. No en vano, la aplicación de la teoría de los intervalos sobre la nota Do nos proporciona el orden de los sostenidos a razón de una quinta justa por nota: fa, do, sol, re, la, mi, sí (los bemoles se obtienen descendiendo esta lista).

Otros usos del monocordio

Como ya se ha comentado, este instrumento ha servido tanto para medir intervalos como para afinar. Sin embargo, Guido d’Arezzo se sirvió de él para enseñar diferentes conceptos musicales a sus alumnos por su gran sencillez de uso. Tiempo después, la música renacentista lo incorporaría como un instrumento más en determinadas composiciones inspiradas en la Antigüedad.

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